martes, 8 de julio de 2014

Un tiempo que nunca olvidaré

Han pasado ya dos semanas desde que #UnAlmerienseEnHasselt pasó a ser parte del pasado. En teoría. Hace un rato, en la soledad de mi habitación, comenzaron a llegar recuerdos, y fue la primera vez desde que volví a casa que sentí nostalgia por mi tiempo en Bélgica.

Es cierto que las últimas semanas de mi erasmus no actualicé todo lo que debí este espacio, pero fue, sencillamente, porque necesitaba disfrutar de la experiencia, que se escapaba entre mis dedos, y no sentía la necesidad de plasmarlo en palabras. Tenía muy buenas intenciones, quería hablaros más en profundidad de mi vida en Hasselt, pero todo pasó muy rápido y no había tiempo para contar. Todo queda en mi cabeza, y aunque solo he plasmado un pequeño porcentaje de lo que he experimentado, espero que en el futuro sirva de ayuda a alguien, como ya ha pasado.

Mis últimas semanas en la ciudad fueron tranquilas. Terminé todo mi trabajo la primera semana de junio así que tuve mucho tiempo para disfrutar la ciudad y decirle adiós. También para conocer un poquito más el país: cuatro días antes de marchar fui por primera vez a Brujas y aproveché el viaje para ir a Ostende (ciudad playera de Bélgica). Una despedida espectacular, aunque también una semana antes decidí que no había conocido suficientes países en mi experiencia internacional, así que nos pusimos rumbo a Luxemburgo, y no me arrepiento, ya que encontré un pequeño país maravilloso, relajante y lleno de encanto.

De mi experiencia hay muchas cosas de las que me arrepiento, pero hay una de la que no: de haber vivido mi vida como he querido y sin dar explicaciones ni porqués. Es algo que os aconsejo. Cuando se está en el extranjero no se debe tener miedo a decir lo que se piensa por que pueda sentar mal a otros. Yo lo hice, y aunque me llevé algunas decepciones debo admitir que fue mi mejor decisión. Al fin y al cabo tus amistades lo deben ser por algo más que por el simple hecho de no conocer a nadie en el lugar donde residas.

Si vas a vivir próximamente una experiencia erasmus o similar, no dudes a abrirte al resto. No cometas el error de recluirte en el "gueto español" solo porque sea la forma fácil y rápida de no estar solo al principio. Los principios son duros, pero lo mejor es escoger con conciencia quien quieres que te acompañe en tus recuerdos cuando vuelvas a casa, aunque algunos, claro está, lo harán por inercia.

Esta experiencia me ha ayudado a conocerme más a mi mismo, a saber que quiero volver a vivir en el extranjero, a pensar en infinidad de cosas que rodean mi vida... Y el proceso todavía dura. Por desgracia, ahora desde casa, al menos por un tiempo... ¡Y quién sabe lo que puede venir!

Me sigo sintiendo un almeriense en Hasselt. Espero que esa sensación nunca acabe.

martes, 20 de mayo de 2014

Brussels Pride: una oportunidad para aparcar tus complejos

El pasado sábado 17 de mayo se celebró el Brussels Pride, un evento que convierte cada año a Bruselas en la capital europea de los derechos LGBTI. Con 80.000 participantes el año pasado, se esperaba que este, cuando los derechos están siendo arrebatados cada vez más y más cerca de la UE, rompiera previsiones, y así fue; 100.000 personas nos dimos cita el sábado en la capital belga.

Coincidiendo con el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, la ciudad mezcla perfectamente la diversión y la reivindicación con una manifestación a la que se unen colectivos, asociaciones de todo tipo, partidos políticos y sindicatos.


Con mis compañeras de Polonia, Singapour y Estados Unidos, me dispuse a disfrutar de una jornada de la que llevaba tiempo escuchando hablar, pero que no esperaba tan alucinante. Gente sin ningún tipo de complejos ni tabús, nadie mirando por encima del hombro a nadie y muchas ganas de diversión reinaron en la "parade". Después frente al escenario central se dieron cita miles de personas para disfrutar de la música de DJs, aunque nosotros preferimos adentrarnos por el "barrio gay" y disfrutar de la música que los pubs ponen en la calle, y ya os digo que la disfrutamos bien: teníamos intención de volver en el tren de las 18:40 cuando decidido prorrogarlo una hora. Y luego otra, Y otras dos más. Y finalmente cogimos el tren de las 22:40, el último que llegaba hasta Hasselt, aunque por nosotros nos habríamos quedado unas horas más :)

Ridiculizando a Putin, que nunca está de más

viernes, 16 de mayo de 2014

Viaje a Budapest y Viena

Viajar durante tu erasmus no aparece en el contrato de estudios, pero debería ser una asignatura oficial con créditos si no es una obligación para ti. Lo de ir a países que estén cerca de donde vives es un deber, pero la opción de visitar países que desde el tuyo saldrían más caros, también es buena.

Y ahí nos fuimos el 2 de mayo desde el aeropuerto de Charleroi hasta el de Budapest por 86 euros en mi caso (hubieran sido 64 si me hubiera esperado dos horas, así que no hagáis la reserva a la desesperada), más 5 euros de taxi desde la estación de tren de Charleroi al aeropuerto y otros 5 euros desde el aeropuerto de Budapest hasta la ciudad.

Monumento a los Judíos fusilados en la II G.M.
Y como no hay viaje sin drama, nada más bajarnos con nuestras maletas y llegar a un hotel llamado "Day & Night Party Hostel" (que sabíamos que era el hotel porque ponía el número en la puerta) nos vemos en la calle a las 00:30 del día 3 de mayo porque, según nos dicen "hubo un problema con hostalbookers.com y dio más habitaciones de las disponibles". Nuestra fianza en la mano y gracias por venir.

Tras dos horas y media dando vueltas por otros hostales y apartamentos, sin éxito, dimos con los huesos en casa de unos brasileños hospitalarios (no cualquier persona abriría su casa a las 3 de la madrugada para que 10 personas la invadieran) que nos dejaron dormir repartidos entre salón y habitaciones en condiciones bastante agradables, debo decir. 

A la mañana siguiente búsqueda de hostal, desayunito y puesta en marcha, y debo reconocer que el cambio fue a mucho mejor: nos encontramos con un hostal renovado y prácticamente en pleno centro de Budapest, el GOODMO, muy recomendable si visitais la ciudad.

Puente de las Cadenas al fondo
Y ya si, nos pusimos rumbo al Central Market, la Ciudadela, el Castillo de Buda. y el Bastión de los Pescadores A la vuelta a Pest a través del Puente de las Cadenas, pasamos por Váci Utca, la calle comercial repleta de tiendas para deleite del turisteo. Por la noche fuimos de fiesta a un sitio llamado Instant, que no recomiendo en sábado, porque la mezcla entre el sofocante calor humano y la estrechez de sus pasillos lo hace un sitio poco confortable.

El segundo día, 4 de mayo, guiados por mi amigo Momo que está trabajando en la ciudad, vimos la Cafetería de Sissi, la Basílica de San Esteban, la Ópera y la Avenida Andrássy. Tras ir a la estación de tren a comprar los billetes para Viena (29 euros ida y vuelta), parada obligatoria en el Parlamento, bajada por el Danubio, parada en el monumento a los judíos fusilados en la Segunda Guerra Mundial y por último visita a la Sinagoga Judía. 

Plaza de los Héroes

El lunes 5 de mayo volvimos a subir por el Danubio hasta el Parlamento y tras ver a la guardia real hacer una danza bastante cómica a sus puertas, llegamos hasta la Isla de Santa Margarita, donde una fuente de chorros de agua al ritmo de la música nos recibió. A eso de las 14:00 nos pusimos camino a lo que en mi opinión fue lo mejor del viaje: las termas de Budapest. Más de 4 horas de culto al cuerpo entre baños de agua caliente, fría, saunas, vapor... Una experiencia que nunca olvidaré.

Mercado Central
Después de visitar la Plaza de los Héroes y pasar por Váci Utca para hacer unas compras de última hora, vuelta al hostal y visita al Danubio de noche (aunque la próxima vez la haré antes de las 00:00, hora en que apagan las luces de los monumentos, aunque no dejó de ser bonito ver la silueta de los edificios) y confirmación del mito de los italianos.

Con respecto a la comida y demás, debo reconocer que Budapest es una ciudad bastante barata a la hora de comer, aunque el ejemplo de los kebabs (menos de 2 euros) es poco válido, ya que los que puedes encontrar por la calle son la mitad de grande que los típicos que encuentras en España. Si que es cierto que la bebida de marca (Heineken por ejemplo) es mucho más barata y en general comer también, pero si no te alejas de la zona centro y de las tiendas 24 horas, pagarás precios muy similares a los que puedes encontrar en España.

Ya el día 6, con el cansancio de varios días acumulado, nos dirigimos a Viena para ver la ciudad en una visita express. Tras llegar al Labyrinth Hostel y encontrarnos unos locales comerciales convertidos en hostal, nos pusimos a dar vueltas por la ciudad: Ringstrasse, Ópera, Parlamento, Ayuntamiento, Universidad... Por desgracia no pudimos visitar ningún palacio, pero debo reconocer que la escapada a Austria fue una idea genial y que la ciudad me fascinó.

Y ahora, con la mente puesta en Londres el próximo 21 de mayo... ¡Nos vemos!

lunes, 28 de abril de 2014

Estudiar idiomas en Hasselt

Aprovechar el Erasmus para aprender un nuevo idioma no es una opción, sino un requisito. Aunque a mi, por tiempo, no me fue posible unirme a los cursos ofertados por las dos principales academias de lenguas de la ciudad, quienes conozco que lo hacen han tenido una muy buena experiencia.

Dutch, francés, inglés, árabe... Hay varias lenguas que puedes aprender. Además existen descuentos para estudiantes dependiendo de la universidad en la que estudies. En total, un cuso de 4 meses te puede salir por unos 150 euros, libros incluidos.

Puedes encontrar las escuelas de idiomas de Hasselt aquí:

PCVO Handel Hasselt
Elfde-Liniestraat, 26

SYNTRA Limburg Campus
Governeur Verwilghensingel, 40


viernes, 25 de abril de 2014

Gracias

Desde el fondo de mi corazón, gracias a los que estáis por estar ahí. Sentiros cerca desde tan lejos es emocionante. Y desde aún más al fondo, gracias a quienes no estáis. Una cura de realidad siempre viene bien.

miércoles, 23 de abril de 2014

One-day trip: Antwerpen, Amberes para los escépticos

El problema de la traducción de los nombres de ciudades europeas es milenario y aburrido, así que hoy voy a contar mi viaje a Antwerpen o a Amberes, todo depende de lo escéptico que seas.

Si eres Erasmus en un país de tradición católica, la semana santa es una buena oportunidad para viajar. En el caso de Bélgica, son dos las semanas que los estudiantes, tanto de secundaria como de educación superior, tienen de Easter Hollidays. Nosotros decidimos quedarnos en Bélgica, entre otras cosas porque el mes de mayo aprovecharemos para patearnos Europa, pero no podíamos quedarnos en casa, así que decidimos visitar las principales ciudades belgas en las que aún no habíamos estado, o en las que aún habiéndolo no habíamos conocido en profundidad. La primera parada: lunes santo en Antwerpen.

Amberes es una ciudad que, como las principales ciudades de Bélgica, no tiene grandes atractivos turísticos, así que puede ser vista en un día. Nosotros decidimos partir en día en dos: por la mañana turismo y por la tarde shooping. La ciudad cuenta con una calle enorme en la que podréis encontrar las principales marcas de ropa, algunas incluso por duplicado, en la que os recrearéis si sois amantes de la moda o si, como fue mi caso, está llegando el buen tiempo y no trajisteis ropa demasiado veraniega.

Entre las cosas turísticas que debéis ver están la estación, la catedral y el ayuntamiento, un edificio en cuya fachada podréis encontrar decenas de banderas de países de todo el mundo. Una estampa que podréis ver en prácticamente cualquier guía de viajes sobre Bélgica.

Aprovechar para tomar un café por la zona es un deber, más si venís de una ciudad pequeña en la que no os lo podéis permitir (como es el caso de Hasselt). Ya sabéis: a más cafeterías, mejores precios. O esa es la teoría, al menos.

Otro de los lugares que debéis visitar es el río. Aunque Amberes vive prácticamente de espaldas al río, no podéis dejar de visitar el castillo junto a este, o tomar una fotografía en los carteles de Antwerpen que dan a los barcos la señal de llegada. Como foto postureo Erasmus yo le daría un diez. Eso como mínimo.

Entrada dedicada a Efi, fotógrafa oficial de la jornada / Post dedicated to Efi, oficial photographer of the day.

lunes, 21 de abril de 2014

Es país para Erasmus: viajar en y desde Bélgica

El mayor topicazo que existe entorno a quienes nos vamos de beca Erasmus es que a lo que realmente vamos al país de destino no es a estudiar o a hacer prácticas, sino a disfrutar de unas vacaciones de lujo pagadas por los españolitos. Como en nuestra estancia estaremos muy relajados, vamos a dejar a un lado los combates absurdos para rechazar esta idea preconcebida y a ceñirnos a ella como forma de vida. Pero, ¿Es posible viajar como Erasmus cuando Wert cada año nos da menos dinero? Pues si, señoras y señores: Bélgica es país para Erasmus.


Dentro de Bélgica
Aprovechar para conocer cada rincón del país en el que resides es un deber, y en el caso de Bélgica, al ser un país relativamente pequeño, es fácil de conseguir, especialmente con su empresa nacional de trenes, una referencia en Europa. Para viajar a otras ciudades belgas la mejor opción es comprar un GO PASS, un ticket de 10 viajes por 51 euros. Este billete solo está disponible para menores de 26 años (existe el GO PASS para mayores de 26 y ronda los 70 euros) y es un boleto con 10 casillas en las que deberás de escribir día de la semana, fecha, ciudad de salida y ciudad de destino. Lo bueno de este billete es que cada viaje cuenta como un solo pase, es decir, que aunque tengas que hacer varios trasbordos solo debes escribir la ciudad de origen y la de destino. 

Típica foto-tren 
Lo mejor es comprarlo desde el primer día, que fue mi caso, pero debes saber que si lo compras en el aeropuerto de Bruselas deberás pagar la DIABOLO FEE, una tasa especial de 5 euros con la que contribuyes al mantenimiento del aeropuerto, y que deberás pagar cada vez que vayas a este.

Si te gusta el riesgo, puedes montarte en un tren sin billete y rezar para que el revisor no pase, pero no te lo recomiendo: pasan muy continuamente, especialmente en los viajes largos. Lo que si puedes hacer es tratar de escribir en el pase con un bolígrafo con goma incorporada; esta españolada me ha ahorrado en la última semana 3 viajes (15,3 euros) y si lo hacéis con arte no os pillarán.

Para viajar entre ciudades muy cercanas también está la opción del autobús. En el caso de Limburg la empresa De Lijn es la encargada de gestionar los autobuses en la provincia belga y en la homónima holandesa. Si quieres ir a Maastricht es la opción más barata, pero debes saber que si compras el billete al conductor te costará 3 euros, y si lo compras en la ventanilla de venta de la estación tan solo 2. Además cuenta con pases de grupo y otras historias a las que todavía no he prestado mucha atención.


Desde Bélgica al extranjero
Hay varias opciones para viajar desde Bélgica al extranjero, pero solo os hablaré de las más baratas porque, a fin de cuentas, son las que nos posibilitan ir a más sitios.

En mi opinión la mejor opción para visitar países vecinos (Países Bajos, Francia, Reino Unido, Alemania, etc...) es la empresa de autobuses EUROLINES. Con ellos realicé mi viaje a París por el módico precio de 33 euros ida y vuelta, pero si lo contratas con bastante antelación puedes encontrar ofertas como la que me llevará a mi a Londres en mayo, por solo 21 euros. En general, los precios son más baratos cuanto más temprano sales, pero también depende de la temporada. En su web venden viajes a París y Londres por 9 euros, pero es bastante difícil encontrar una combinación que cueste tan poco; la mejor opción es probar varias combinaciones y comparar precios. Otra de las cosas buenas de la compañía es que tiene sedes en las principales ciudades belgas, por lo que podéis buscar el mismo destino desde varias ciudades para que vuestras fechas y horas encajen a la perfección.

Un consejo: si vais a comprar varios billetes, no lo hagáis desde el mismo ordenador. Los billetes de varias personas comprados a la vez suelen salir más caros que los individuales. Lo que si debéis tener es cuidado y comprarlos todos a la vez, ya que los precios suben con respecto a la demanda. También debéis siempre de hacer las búsquedas desde la versión belga de la web, ya que desde las versiones de otros países los precios son mucho más altos (no os preocupéis, podéis poner el idioma en inglés).

La otra opción para viajar fuera de Bélgica son las compañías aéreas de bajo coste. Ryanair opera desde los dos principales aeropuertos belgas, y en ocasiones encuentras vuelos bastante baratos. Una buena opción si queréis aprovechar para visitar países no tan cercanos. Eso si, debéis tener en cuenta que para llegar al aeropuerto de Charleroi tendréis que coger un tren hasta la ciudad y desde la misma estación hasta el aeropuerto (unos 5 euros y 20 minutos de camino).

¡Viajad Erasmus, viajad! Nunca se sabe cuando volveremos a vernos en una de estas...

jueves, 10 de abril de 2014

Reclamando mi voto en las europeas #MiVotoCuenta

Esta mañana me he puesto rumbo a Bruselas a solicitar el voto por correo en las elecciones europeas del próximo mes de mayo. En mi residencia somos unos 10 españoles y soy el único "parguela" que lo ha hecho, ¿Por qué? Porque nuestro querido gobierno se encarga de que a la poca tradición participativa de los españoles se una la desinformación acerca de unos complejos trámites para conseguir una participación escasa; porque una participación escasa supone la continuidad del bipartidismo.

Todo empezó antes de venir. Pensando en todas esas cosas que me perdería en mi estancia en el extranjero, me acordé de que el mayo tocaban elecciones europeas (las primeras en las que tendría derecho a participar) y decidí ponerme manos a la obra para esclarecer que tendría que hacer. Mandé un email a la embajada española en Bruselas cerca de un mes antes de venir a Hasselt, y me respondieron que aunque las elecciones aún no habían sido oficialmente convocadas, el procedimiento sería el mismo de todos los años. Básicamente tienes que hacer dos trámites:

                      1. Inscribirte como residente temporal en el país.
                      2. Solicitar el voto por correo en las elecciones correspondientes (válido para generales, autonómicas y locales también).

En un principio me dijeron que podía hacer todo esto por correo, pero como no me fiaba (y viendo que iba a vencer el plazo) volví a escribir y me dijeron que me tenía que personal en el CONSULADO ESPAÑOL EN BRUSELAS (que no la embajada). Como en la primera ocasión me hablaron de embajada, he estado media mañana dando vueltas entre instituciones (algo que NO echaba de menos de España) pero finalmente he cumplido mi objetivo. Tan solo son necesarios una fotocopia del D.N.I. y una foto de carnet (para la inscripción como residente temporal) además de los impresos (que te facilitarán allí). Si estás residiendo en Bélgica (o en cualquier país de la UE) aún puedes solicitar tu voto por correo antes del 26 de abril.

Probablemente no haya gente que entienda que haya gastado dinero y tiempo en viajar desde mi ciudad a Bruselas para solicitar el voto en unas elecciones, pero la razón es muy sencilla: todos estos trámites absurdos que en la era tecnológica deberían de ser sumamente sencillas tienen un fin claro, y es disuadir a la gente de interesarse por votar. Hoy miles de españoles se ven abocados a marcharse del país en busca de un futuro, y eso es algo que el gobierno español tiene muy presente. Un voto por correo desde el extranjero es más que probablemente un voto menos para el bipartidismo, un voto menos para la permanencia del sistema y una voz más contra el austericidio que cada día se cobra vidas. Por ello, y pese a ellos, mi voto en estas europeas estará presente, y será otra de muchas voces exigiendo DEMOCRACIA, TRABAJO Y LIBERTAD.

miércoles, 9 de abril de 2014

Dos meses en Hasselt

Hoy este almeriense en Hasselt cumple dos meses viviendo como Erasmus. Dos meses en los que ha tenido que adaptarse a un nuevo país, una nueva cultura, una nueva forma de vida y, lo más difícil, a tener lejos a los suyos. Nunca antes había estado tanto tiempo lejos de los míos, y debo reconocer que está siendo una experiencia de superación que me está haciendo encontrar sentimientos que no sabía que estaban en mi interior.

Probablemente por todo este camino de auto-conocimiento que está siendo mi estancia en Bélgica estaré cometiendo muchos errores, algunos de los cuales serán perdonados y otros que seguramente no, pero decidí afrontar mi Erasmus como una forma de encontrarme a mi mismo, y estoy centrado en ello. En ocasiones un poco de egoísmo es la única forma de poder ser feliz, y aunque estoy echando de menos exactamente a la misma gente que pensaba que añoraría, he intentado apartar todo lo que ocurre en Almería de mi día a día, porque si no puedo estar ahí, ¿Qué me aporta estar a medio camino entre dos países?

Esto por supuesto no significa que no me importe lo que os ocurra. Tengo muy presente que much@s de vosotr@s tenéis problemas en vuestro a día a día, en vuestro entorno, y no quiero otra cosa sino que se solucionen pronto. No os tenéis que preocupar por mi; he tenido la suerte de dar con una familia vasco-valenciana-andaluza-griega que me apoya y en la que me apoyo, y trato de vivir mi día a día disfrutando, también trabajando, pero sobretodo disfrutando de esta experiencia que me ha dado la vida. 

Necesitaba un tiempo alejado también de todo lo que los simples meten en el cajón de la "política", eso que para mi es la "lucha social" (aunque suene muy idealista) y por lo que opté no como forma de acallar la conciencia, sino como forma de autorealización, como única vía para no acumular todo ese odio hacia el funcionamiento de las cosas y acabar explotando. Espero que a mi vuelta unas pilas cargadas al máximo me devuelvan a las andadas. 

Dos meses como almeriense en Hasselt. Os quiero. Os echo de menos. Os echo de menos tanto que a veces duele. Pero tiene que ser así. Besos mundo.

Viaje a París

Cuando supe que venía de Erasmus a Hasselt me puse 3 objetivos: París, Amsterdam y Londres. La semana pasada taché el primero tras cumplir el deseo que pedí cuando tiré una moneda al río Sena en 2010; volver a París.

Notre Dame desde el puente del amor
Disfrutar de una beca Erasmus es una oportunidad para poder conocer diferentes países en el entorno del país en el que residas. Con la suerte de que Bélgica está en el corazón de Europa (o más bien de la Unión Europea) junto a las catalanas Carla y Marta, el vierrnes 27 nos pusimos rumbo a Francia en un autobús de la compañía Eurolines (de la que os hablaré en otra entrada). Por 33 euros ida y vuelta (tasas incluidas) y con salida y vuelta desde la estación de Bruselas Norte, disfrutamos de 4 días y 3 noches. Nos alojamos en el Hostal Blue Planet, a menos de 2 minutos de la estación de metro Gare de Lyon, por 15 euros la noche.

El primer día, después de hacer el check-in, aprovechamos para subir por el río Sena andando hasta Notre Dame y ver toda la zona del Barrio Latino, Pantheon y La Sorbona. Por la noche pasamos por el Hotel de Ville y no pude evitar convencerlas para ver la Torre Eiffel de noche, una experiencia que no puedes dejar pasar si vas a la ciudad del amor, especialmente los primeros cinco minutos de cada hora hasta el amanecer, cuando la torre se ilumina con luces de flash.

Montmatre y El Sagrado Corazón
El segundo día, y sin apenas descansar, mientras las chicas hacían cola para subir a Torre Eiffel, yo, que ya subí en 2010 al anochecer y no quería cambiar ese gran recuerdo (ni pagar los cerca de 12 euros que cuesta llegar hasta arriba) decidí bajar por el río Sena hasta el Parlamento y acabar visitando el Museo d'Orsay. Tras sortear tres rumanos que intentaban engañarme con el truco del anillo (fingir que se te ha caído un anillo que ni siquiera está cerca de dónde tú has pasado para intentar robarte) crucé por el Puente de los Inválidos hasta los Campos Eliseos, pasé por la Oficina de Turismo y visité El Obelisco, dónde había quedado con las chicas. Por la tarde, después de hacer un picnic en los campos, visitamos el Arco del Triunfo y volvimos a Notre Dame a intentar subir a la torre, sin éxito (hay que entrar 45 minutos antes de cierre) y repetimos fallo en El Pantheon. Acabamos la tarde en los Jardines de Luxemburgo y la noche en la zona del Centro Pompidou.

A la salida del Museo del Louvre
El tercer día tuve la ocasión de completar mi tarea pendiente en París: visitar el Palacio de Versalles. Emocionado por la grandiosidad de su interior y exterior, volvimos en el mismo tren que nos trajo (poco más de 6 euros ida y vuelta para jóvenes y unos 45 minutos de viaje) para, por la tarde, visitar Montmatre, el Sagrado Corazón, la Cafetería de Amelie y la zona del Mouline Rouge. Ya de vuelta al hostal y sin pies, debido a la cercanía, decidí pasar por la Plaza de la Bastilla, de la que queda poco de la Revolución Francesa.

El último día aprovechamos la mañana para visitar a la Mona Lisa en el Museo del Louvre, aunque yo me quedo más con La Coronación de Napoleón, un cuadro majestuoso incluso para, los que como yo, no tenemos ni idea de arte.


París me ha hecho recordar mis años de instituto, ya que la primera vez que visité la ciudad fue de viaje de estudios. A ellos, quienes siguen presentes en mi vida a través de facebook y de quienes no se nada desde hace años, va dedicada esta entrada. Gracias por los buenos momentos y mucha suerte en la vida :)

miércoles, 2 de abril de 2014

De compras en Hasselt

Si buscáis información sobre la ciudad de Hasselt en internet, una de las definiciones más habituales que encontraréis es que es "un paraíso de las compras". Esto, por supuesto, no es del todo cierto a no ser que seas una señora jubilada, porque la variedad de tiendas que hay en esta ciudad deja mucho que desear, y los precios mejor ni os cuento. Con esta entrada pretendo contaros lo que os encontraréis si vais de compras por Hasselt y las opciones que tenéis.


Ropa y complementos

De postureo en Bershka
Como podéis imaginar, en Hasselt podréis encontrar algunas de las típicas cadenas internacionales que tienen cientos de pequeñas tiendas repartidas por todo el continente y más allá. En Hasselt encontraréis H&M, Bershka, Blanco, New Look, C&A, Vans, American Today, Superdry... son algunas de ellas. En unas semanas abrirá un Zara, y además hay un par de tiendas de deportes en las que podréis encontrar marcas como Nike o Adidas. Por desgracia no podréis encontrar Springfield o Pull & Bear entre otras.

Con respecto a los precios, en algunas de ellas encontraréis variaciones con respecto a España. Los precios pueden aumentar un par de euros, o incluso más, aunque por lo general no varían demasiado. Si pasáis aquí el año entero y queréis, por ejemplo, comprar varias prendas de ropa cuando llegue el buen tiempo, es muy recomendable ir a Amberes o a Lieja, ciudades más grandes y con bastante más variedad de marcas y tiendas, con la correspondiente competencia en precios.

Por suerte en enero aquí las tiendas hacen algo parecido a las rebajas españolas, aunque con menos cantidad de prendas en descuento. Cuando llegué, a mediados de febrero, quedaban los típicos percheros con lo que yo llamo "restos de rebajas", en los que puedes encontrar algunas camisetas y sobretodo jerseys a buen precio.


Hogar, limpieza y cosas baratas

En Bélgica hay, principalmente, dos grandes cadenas con tiendas en Hasselt. La primera es Zeeman, una tienda cuyo contenido varía dependiendo de lo grande que sea. En algunas tiendas puedes encontrar productos que en otras no están disponibles por falta de espacio. Además, tienen ropa bastante barata que, aunque no es de buena calidad, viene bien para el tema básicos o si vas buscando determinadas prendas que vas a utilizar, por ejemplo, para una fiesta.

Entre los productos que puedes encontrar en Zeeman: desde juguetes para niños hasta cosas de cocina a muy buen precio, pasando por productos de higiene personal o limpieza así como galletas y chocolate a muy buen precio. Os recomiendo los paquetes de galletas de sabores (limón, coco, fresa, chocolate...) a 0,29 céntimos. De bastante buena calidad teniendo en cuenta el precio, y bastante recurrentes para cualquier merienda cuando se va acabando el dinero a final de mes.

La otra tienda de la que os quiero hablar es Wibra. Esta tienda es muy recomendable para el menaje del hogar, sobretodo si no queréis gastar gran cantidad de dinero a vuestra llegada en productos que usaréis a diario pero que probablemente no os quepan en vuestra maleta de vuelta. En esta tienda podéis encontrar todos los utensilios que necesitaréis para la cocina, productos de limpieza y de higiene personal a muy buen precio, y otras muchas cosas útiles para hacer vuestra estancia en Hasselt cómoda. Por supuesto, también podréis encontrar ropa (aunque menos variada que en Zeeman) y dulces, estos últimos algo más caros que en la primera tienda.

Podríamos decir que estas tiendas son lo más parecido a un todo a cien / bazar chino que podremos encontrar en Hasselt, y os aseguro que la diferencia, aunque existe, no es demasiado abismal; especialmente en Wibra podréis encontrar material escolar muy barato y diferentes cosas que os harán falta (cadenas para la bici, sábanas, colchas, chubasqueros, chanclas, pañuelos de papel, estropajos... etc). Pero con respecto a la higiene personal, aunque los productos de la marca Cien de Lidl son de bastante buena calidad, podréis encontrar más variedad en dos tiendas: Hema y Kruidvat. Ambas tiendas tiene muy buenos productos de higiene personal y bastante variedad (champú, gel, maquillaje, cremas... etc). Debo decir eso si que aunque Kruidvat tiene más variedad en productos de este tipo, es una mezcla entre las dos primeras tiendas y Hema, por lo que también podréis encontrar dulces y otras cosas, también dependiendo del tamaño de la tienda.

Hema, por su parte, es la que más productos tienes. Allí podréis encontrar desde menaje del hogar hasta productos de limpieza o de higiene personal, pasando por papelería y hasta dulces. En Hasselt la más grande es Hema, aunque debo reconocer que los precios son algo superiores, pero la calidad es bastante buena.


Comida y bebida

Con respecto a la comida y la bebida, debo de deciros que en Hasselt no hay demasiada variedad de supermercados. Básicamente hay 4 supermercados: Carrefour, Lidl, Aldi y Spar. Os hablaré un poco de cada uno:

Con respecto a Carrefour, hay, como en España, varios tipos de supermercado. Por un lado está Carrefour Market. Podréis encontrar varios en el centro de la ciudad. No son demasiado grandes y son bastante caros, especialmente porque no puedes encontrar en ellos demasiados productos de la marca Discount. Por otro lado tenemos el Carrefour Planet. A este establecimiento deberéis desplazaros en bicicleta, pero merecerá la pena si vais buscando determinados productos: tiene mucha variedad y hay productos que solo podrás encontrar aquí. Carrefour es un poco más caro en Bélgica que en España, pero no demasiado. Lo mejor de Carrefour son las ofertas de carne y productos que están a punto de caducar (o incluso caducados). Estos los podréis encontrar en varios frigoríficos repartidos por la sección de carnicería. A veces merece la pena, otras no.

También podréis encontrar ofertas de cerveza y otras promociones, aunque la cerveza más barata está en mi supermercado favorito, Lidl. Debo reconocer que ya lo era antes de venir aquí, pero en este país se ha incrementado mi predilección por él. En Lidl no puedes encontrar gran variedad de productos, pero tu cesta de la comprar notará con creces que has comprado aquí. Puedes llenar un carro hasta arriba con menos de 50 euros, algo no posible en Carrefour. Os podría comentar cuáles son mis productos favoritos aquí, pero lo voy a reservar para una entrada especial sobre el supermercado.

A imagen y semejanza del Lidl se creó el Aldi. Alguna gente dice que es más barato que el primero, pero yo no tengo claro. Si bien es cierto que hay productos baratos, no he encontrado grandes diferencias entre ambos, y Lidl tiene más variedad (y mejor calidad) que Aldi. Además, los supermercados Aldi están todos fuera de la ciudad, por lo que desplazarse hasta ellos es más difícil que el Lidl.

Por último, tenemos el Spar. Es con diferencia el más caro de todos, pero también el más cercano. Solo recomendaría ir al Spar en caso de que se necesite algo de última hora y no se tenga tiempo para ir a otro supermercado. Está cerca de la estación, y en consecuencia del centro, pero es un supermercado en el que incluso las ofertas se van de precio.

Por supuesto, también podéis encontrar tiendas de pakistaníes, los típicos Badulakes, muy oportunos una tarde de domingo, una noche de pelis o palomitas o, en general, cualquier día que no puedas ir a comprar antes de las 20:00, porque en Bélgica los horarios son muy diferentes a los de España; las tiendas del centro cierran a las 18:00 horas, mientras que los supermercados cierran a las 20:00. Y os aseguro, no podréis estar ni un minuto más en ellos, por que aquí otra cosa no, pero son puntuales hasta de más.


En el Erasmus, o al menos en Bélgica, hay dos opciones con respecto a la comida: cocinar tu propia comida, por sencilla que sea, o tirar de precocinados. Personalmente optaré siempre por la primera, porque incluso cuando no tienes ganas de hacerlo, acaba mereciendo la pena: vuestro bolsillo lo notará y vuestro paladar también.

Cocinando os pueden salir cosas tan ricas como esta :)

miércoles, 19 de marzo de 2014

St. Patricks Day: cualquier excusa es buena para una fiesta

Cuando estás de Erasmus, cualquier excusa es buena para montar una fiesta, y si tienes a dos irlandesas (de las del norte, pero irlandesas al fin y al cabo) la celebración del Día de San Patricio es algo que estás obligado a vivir.

En nuestro caso, las motivadas Alyson y Amy empezaron la noche anterior decorando la living room con guirnaldas y otras cosas típicas del día, incluída una marioneta de cartón de Leprechaun, el duende que buscó el caldero de oro debajo del arco-iris.

Vestir verde era algo básico. Durante la noche pudimos disfrutar bebidas verdes y aprendimos el baile típico del día, o algo que se le parecía. Como no podía ser de otra forma, acabamos la noche en el Irish Pub, un bar regentado por irlandeses y típicamente irlandés que estaba literalmente a reventar, difícil de entender con los precios (5 euros por una pinta) pero el ambiente era inmejorable.

Gracias Alyson y Amy por compartir con nosotros vuestro día preferido! :)

lunes, 17 de marzo de 2014

Laundry, lo más coñazo del erasmus

Si hacer la colada en casa es de por si un coñazo (y eso que a muchos suertudos nos las hacen) estar de erasmus y hacer la laundry, que es lo mismo pero más cool, es todavía peor. No te creas lo que viste en Jersey Shore: si después de lavar tu ropa no vas a darte rayos uva no es lo mismo.

En Hasselt es especialmente aburrido lavar tu ropa, ¿Por qué? Porque si vives en una residencia de estudiantes tendrás que ir a algunas de las muchas lavanderías que hay repartidas por la ciudad. Es un detalle incomprensible para cualquiera; de hecho hay otras residencias de estudiantes en Diepenbeek que tienen sus propias lavadoras, pero en nuestro caso no es así. 

Pues bien, la lavadora, dependiendo de en qué lavandería la hagas, te costará entre 3,50 y 4 euros si quieres poner una de 7 kilos (que para la ropa de una semana, a no ser que te cambies diez veces al día, es más que suficiente). Las hay de más (10 y 14 kilos en otras), que para compartir con más personas compensa, aunque en mi opinión es mejor lavar menos ropa en una lavadora pequeña, pero para gustos, colores.

Como es lógico, en cada lavandería hay máquinas con jabón y suavizante, pero siempre es mejor llevarlo de casa (por el precio y la cantidad, ya que en la máquina te dan una dosis escasa). Lo que no es recomendable es comprar refrescos o cualquier comestible de los que venden en las máquina (Letizia lo sabe bien) porque suelen llevar años ahí.

La secadora es lo más complicado. Es como una lotería: a veces funciona bien y a veces no. Cuesta 0.50 céntimos por 8 minutos, y como te imaginarás con este tiempo no es suficiente; si funciona bien, con 16 minutos es suficiente, pero en ocasiones (y también dependiendo del tejido predominante de la lavadora) debes ponerla 3 o 4 veces como mínimo.

Lo bueno es que mientras la ropa está lavándose (cada lavado dura unos 30 minutos) puedes aprovechar para ir a comprar o echar un vistazo a alguna tienda del centro. El factor socializador de la lavandería también es famoso: la segunda vez que fui conocimos a una española que estaba buscando trabajo aquí. ¡Cosas de "la laundry"!

lunes, 10 de marzo de 2014

Un mes viviendo en Hasselt

Hace exactamente un mes me encontraba dentro de un tren, camino a la ciudad en la que viviría los próximos 5 meses. Han parecido unos pocos días, pero lo cierto es que ya he cumplido la quinta parte de mi Erasmus, y aunque en parte me alegra porque me siento muy cómodo, en otra parte me disgusta porque me da la sensación de que esta experiencia será intensa y corta.

Vivir como Erasmus es algo bastante diferente a como en un principio yo pensaba. Tras unos meses colaborando con la asociación de estudiantes internacionales de mi universidad (ESN), mi concepto acerca de irse a estudiar a otro país era bastante diferente, tanto que no sabría ni explicar las diferencias, aunque las hay. 

Vivir en una residencia está teniendo sus cosas buenas (la integración desde el minuto uno, que siempre haya alguien con quien poder hablar y pasar tiempo juntos, la comodidad de no tener que limpiar las zonas comunes y especialmente el precio, ya que es mucho más barata que cualquier estudio) pero también sus cosas malas. De esta última resaltaría el micro-mundo que se crea dentro de la residencia, a veces llegando a distorsionar una experiencia que a priori parece que te va a llevar a practicar mucho el inglés. Difícil con el ghetto greco-vasco-andaluz que tenemos aquí montado, pero me gusta. 

La universidad tampoco ha cumplido del todo mis expectativas. Pensaba que, como cuele ocurrir en mi universidad, habría más control o seguimiento a los estudiantes, y nada de eso. La mayoría de profesores se han limitado a vomitarme unas pautas a seguir para realizar un trabajo y nada más. "Si tienes dudas me puedes escribir a mi correo" te dicen después de ir a buscarles al salir de una clase porque no te responden a los emails que les enviaste hace dos semanas. Fantástico.

También me gusta la distancia porque solo pueden recorrerla los corazones que tienen motor propio; los que vienen empujados por los intereses se quedan en el camino. Los 1.700 kilómetros que separan Almería y Hasselt han dado para mucho en este mes que hoy cumplo aquí, y no me cabe duda de que seguirán dando. La distancia con Almería, y especialmente con los almerienses, me está ayudando a conocer un poco más a fondo como realmente soy, y de momento no tengo ninguna queja. El nivel de relajación al que estoy sometido en este país es algo que nunca había experimentado. Sin enfados. Solo con gritos que vienen seguidos de carcajadas. Las únicas prisas: para pillar un tren. Unas "vacaciones" que necesitaba. Una pausa.

Todo sea dicho, echo de menos, además de muchas cosas, a muchas personas. El otro día compartíamos impresiones en la "living room" y parece que a todos nos pasa algo parecido: echamos en falta que alguna gente nos hable más a menudo y no lo hacen por si estamos ocupados. De verdad, es genial que consideréis que pueda estar viviendo la vida loca y no tenga tiempo ni para mandaros un abrazote, pero también me gusta leeros (ya que a algunas no puedo ni veros) y lo necesito. Nunca dejéis de escribirme porque penséis que no tengo tiempo para vosotros; lo tengo, y aunque quizás no pueda hacerlo coincidir con el vuestro, tendréis noticias mías. Si queréis.

Un mes como #UnAlmerienseEnHasselt y deseando que el siguiente tarde mucho en llegar.

sábado, 8 de marzo de 2014

One-day trip: Dinant

Vivir como Erasmus en cualquier sitio es una oportunidad perfecta para poder decir en el futuro que conoces un país a la perfección, y ese es el objetivo de #UnAlmerienseEnHasselt.

Primera vista de Dinant
En nuestro afán por gastar un GO PASS cada mes (ya os contaré más extensamente qué es esto), el viernes 7 de marzo, con el sol de frente, nos pusimos a las 9 menos cuarto de la mañana camino a Dinant, una ciudad pequeñita en Valonia (la parte francesa) cuya fotografía es una de las que más aparecen en las guías de viaje de Bélgica.

La ciudad tiene básicamente dos atractivos: la catedral de Notre Dame (que si bien no tiene nada que envidiarle a otras iglesias de la zona, no tiene nada que ver con la parisina) y los miles de saxofones en cada esquina de la ciudad. Es bastante pequeña (todas las casas están concentradas a las orillas del río y no se extienden demasiado) pero tiene varias esquinas bastantes interesantes.

La catedral es mucho más atractiva por fuera que por dentro, aunque merece la pena visitarla por dentro, ya que tiene varias perspectivas bastante interesantes, pero lo cierto es que para los españoles, que estamos ya hartos de iglesias barrocas cubiertas de oro, no tendrá ninguna sorpresa.

 



Lo de los saxofones también tiene su sentido: resulta que un tal Adolpe Sax, inventor del saxofón, nació aquí, y los habitantes han sabido sacarle provecho y poner un saxofón en cada sitio donde cabía. Esto no es del todo así habitualmente, pero al parecer hasta finales de año habrá en la ciudad una exposición especial de saxofones tamaño Hulk, cada uno representando un país de la Unión Europea; aunque debo reconocer que si todos representan a su país igual que el español, lo más probable es que no os sea posible adivinar a cuál pertenece cada uno sin mirar las inscripciones al pie. De todas formas es algo visualmente agradable y bastante gracioso para la típica foto de turista.

La ciudad cuenta también con una especie de fortificación en lo alto de una colina de piedra (justo a la espalda de la iglesia) con unas cuevas que parece bastante interesante, pero la entrada costaba 8 euros (11 euros con espectáculo de Mickey, no me preguntéis que es) y estos erasmus no se lo podían permitir, así que dimos una vuelta y pusimos rumbo a Leuven.

¿Queréis saber más de Dinant? Tenéis dos opciones: buscas en internet o entrad en mi cuenta de instagram para ver el reportaje que hice de la ciudad.

El ghetto en Dinant (falta Electra, que hace la foto)

martes, 4 de marzo de 2014

Semana 4: ahora Juande es Juando

Much@s me habéis pedido que actualice el blog, y eso me alegra mucho. Os tengo que contar muchas cosas, pero antes quiero empezar por la razón que me ha llevado a alejarme de este blog (y de las redes en generak) durante estas semanas; unos días antes de venir a Bélgica decidí que quería descansar, en muchos sentidos, y alejarme no solo físicamente de Almería, mi querida Almería. Durante estos días me he querido mucho, me he cuidado, y me he limitado a contaros un 1% de todo lo que pasaba por este país, o más bien, en mi micromundo dentro de este país. No os puedo decir que estuviera adaptándome, porque ha sido lo más sencillo gracias a la gente con la que comparto residencia, pero también he necesitado mi tiempo para ser yo.

Bueno, al lío! Durante estos días he hecho muchas cositas. He ido a Lieja, he cumplido 21 años, he empezado mis trabajos de la universidad, he ido a Gante y al carnaval de Maastrich.

Con mi nueva familia en Lieja (25/02)
De Lieja (o Liege como a mi me gusta llamarla) os puedo contar poco. Fuimos directamente desde la estación a un centro comercial en el que había un Primark. Ahí pasamos todo el día. A la vuelta, nos paramos en una cafetería bastante normalita a tomar algo, luego en el carrefour y directamente a la estación, obra del chapucero Calatrava, además. Y ese fue básicamente el viaje a Lieja, que debo reconocer que no dependió de mi. Sabéis que soy un turista nato, pero llevaba muy pocos días aquí para imponerlo. Lo bueno de todo esto es que me compré una gorra en H&M que me quedé con ganas de comprar en España, y además, ¡Con descuento especial!

Patinando sobre hielo (17/02)
También he tenido tiempo para ir a patinar sobre hielo, y es que aquí es muy barato (unos 5 euros patines incluidos y sin límite de tiempo). La actividad la organizó la PXL (o como decimos los andaluces, la "PE EQUIH ELEH") para que los estudiantes internacionales nos relacionásemos entre nosotros, y esa fue mi razón de ir. Salió como esperaba: allí conocí a chicas de la residencia KS51, a dos catalanas y a dos polacas, que viven en un piso. Después, estas últimas cuatro y algunos de Studho (mi residencia) nos fuimos a tomar algo a Dusartplain (que es una plaza con 4 pubs, muy famosa pero no la única zona de fiesta en Hasselt) y confraternizamos un poco. Son gente muy maja, y desde entonces hemos quedado varias veces, incluso para viajar. Está bien conocer a más gente a parte de la que vive en mi residencia, siempre es un punto a favor y una forma gratificante de vivir una verdadera experiencia Erasmus.

Ambientazo en la BBQ (20/02)
Esa misma semana, la asociación de estudiantes internacionales AES organizó en la Universidad de Hasselt una barbacoa. Costaba 4 euros para los miembros y 8 para los no miembros, así que decidí aprovechar y hacerme miembro (8 euros), y amortizar la tarjeta en el futuro. Eso si, os debo decir que incluso si no lo hago, la cena compensó: mucha comida, mucha bebida y muy bien ambiente. El único inconveniente es que el campos de la UHasselt está en Diepenbeek, un pueblo a unos 15 minutos del centro de Hasselt. Mucha gente fue en bici, pero dos catalanas, dos americanas y yo decidimos ir en autobús (2 euros). Después de la barbacoa fuimos a casa de una chica en un barrio del pueblo. A la vuelta había fiesta en una discoteca junto al campus, pero decidimos volver, y al ser miembros de la AES el autobús nos costó 8 euros (en vez de los 12 euros habituales).

Y así sin pensarlo, me hice mayor. Mi primer cumpleaños fuera de casa estuvo bien. Eché mucho de menos a los míos, pero fue diferente. La noche del 21, mis compañeros de residencia (en especial una vasca un poco petarda) me prepararon un bizcocho, y me sentenciaron que no bajase a la Living Room hasta que me avisaran. Cuando lo hicieron me encontré globos, velas y el bizcocho-tarta, pero sobretodo mucho amor. Y lo agradecí, porque necesitaba sentirme especial, y me sentí, mucho, y es algo que les quiero agradecer a tod@s, pero especialmente a Nerea y Leti, que me huelo, fueron las artífices del momento. Unas vascas para compensar a las que me dejé en Almería :)

Así lucía mi puerta al día siguiente de mi cumpleaños (22/02)

Foto de rigor nada más llegar (falta Ewelina!)
Y el mismo día de mi cumpleaños, ¿Qué mejor que un viajecito? Pues rumbo a Gante que nos pusimos. Fui con la gente de la KS51, las catalanas y una de las polacas. La ciudad es muy bonita. Durante la mañana, fuimos desde la estación a un parque bastante guay, y de ahí a los dos museos principales de la ciudad: el de arte moderno y el de arte clásico. El primero no lo recomiendo si no sois unos hipsters, aunque debo reconocer que hice fotos bastante interesantes para instagram. El segundo está bastante bien, pero no lo disfrutamos demasiado porque estábamos deseando ir al centro de la ciudad. Las entradas de ambos valen 2 euros (para menores de 26) así que en mi opinión mereció la pena.

La ciudad es muy interesante, y lo bueno es que se ve en un día. Lo peor es el tren, que desde Hasselt fueron unas 2 horas y media, pero como madrugamos mereció la pena. Ya os contaré más de la ciudad, aunque también podéis ver un montón de fotos de Gante en mi perfil de instagram.

Ya más recientemente, concretamente este domingo, y para poder llenar el vacío que las vascas han dejado en la residencia en su viaje a Alemania, decidimos poner rumbo al carnaval de Maastricht, bastante famoso en la zona. Yo, ataviado con mi delantal de gitana y una peluca rojo zorrón, recorrí junto a la gente las calles de Maastricht, y debo reconocer que su carnaval es bastante diferente del nuestro. Para empezar, adornan casas y ventanas con motivo de la fiesta, y no solo en la capital, también en los pueblos. Sus trajes son muy diferentes de los nuestros (muchos colores, muy chillones y muy abrigados). Pero bueno, ¿Para qué os voy a contar esto pudiendo ver mi reportaje del carnaval en mi perfil de instagram? Os dejo un adelanto:


Y como no todo podían ser viajes, también ha habido tiempo para recibir cositas de España: un paquete de la mama con embutidos, vino, chucherías y naranjas de mi padre, y una carta de mi chupipandi con unos calcetines "abriguicos" (que diríamos por allí) y un lápiz de pingüino. Gracias de corazón a mi mama y a mis niñas, que me hicieron mucha ilusión ambas cosas.



Y esto es todo. Antes de nada, disculpas por no informar antes de cómo iba mi vida aquí, pero podéis comprobar por vosotr@s mism@s que no me ha ido nada mal. Intentaré actualizar el blog con más frecuencia, y sobretodo contaros esas pequeñas cosas que os interesan tanto si vais a venir de Erasmus a Hasselt. Para despedirme, me quedo con la foto que el día de mi cumpleaños me tomó Jen, una escocesa que vive en la residencia KS51. Me apodó "Birthday boy" y este fue su regalo:

Birhtday boy (22/02)
Os echo mucho de menos. Espero que sea mutuo. Besos de #UnAlmerienseEnHasselt

domingo, 16 de febrero de 2014

¡He llegado vivo!

Hace siete días que el nombre de este blog ha cobrado realidad, pese a no haber comentado nada al respecto. Han sido unos días locos que no sabría ni como calificar. Adaptarme a la residencia, a la ciudad, aterrizar en la universidad. Y solo he empezado.

Salí de Almería el domingo 9 a las 22:30 entre lágrimas. Noche en El Prat viendo series y tirado por los suelos y mañana de turbulencias hasta Bruselas. Cuando llegué al aeropuerto de Bruselas me sentí muy pequeño y más agobiado. Es inmenso, pero especialmente caótico. Para salir tuve que pedir indicaciones en varias ocasiones y seguir a las caras que me sonaban del avión. Finalmente llegué a la zona de recogida de equipajes y pude respirar tranquilo. Un par de minutos, maleta en carrito, carrito en mano, y todo para adelante. 

Bajé a la planta menos dos (creo recordar) y me dispuse a comprar el GO PASS. Esto es un ticket especial para menores de 26 años que vale 51 euros (lo subieron 1 euro en enero) y que contiene 10 trayectos. Es un precio bastante bueno teniendo en cuenta que pagas 5,10 por cada viaje, incluyendo trasbordos. Por ejemplo, el viaje Aeropuerto de Bruselas – Leuven – Hasselt me habría costado unos 15 euros sin el ticket. A parte de esto, y no entiendo bien por qué, cuando lo usas por primera vez en el aeropuerto debes pagar un ticket de 5 euros. Creí entender al hombre de la ventanilla que eran unos impuestos de aeropuerto, pero tras 26 horas sin dormir no me apetecía demasiado discutir.

Y ahí que me dispuse yo a bajar las escaleras hasta el andén, maleta, bolsa de mano y maletín de portátil a cuestas, con las escaleras mecánicas rotas. Cogí el tren, se retrasó unos minutos y me tocó esperar unos 25 minutos en la estación de Leuven. Foto Erasmus correspondiente y tren a Hasselt.

Una vez llegué a Hasselt, no tenía claro a dónde dirigirme. Días después comprobé que la residencia Studho está en una calle en línea recta que desemboca en la estación, pero yo preferí hacer turisteo y dar vueltas por el círculo que es esta ciudad cargado. Acabé entrando a una especie de oficina de una ONG o algo por el estilo y una mujer muy amable me imprimió un mapa del google maps con el camino. Me puse en marcha y finalmente llegué hasta Studho.

Allí me esperaba la directora de la residencia. Firmé el contrato, subí a mi habitación y decidí explorar este lugar. La primera impresión era de vacío y de miedo. Pasillos inmensos, ruido cero y poca vida. Luego comprendí que la gente normalmente está fuera hasta la tarde.

Fui a una especie de sala común y allí estaban 3 belgas a lo suyo. Dos de ellos no parecieron poner mucho interés en mi presencia, el otro sin embargo sí. Me dejó claro desde el principio que esa era la sala de los belgas, que los erasmus teníamos otra. Durante los días me he dado cuenta de que los estudiantes belgas que aquí habitan no tienen ningún interés por los estudiantes internacionales. Tienen su propia cocina, su sala, su pasillo… De hecho, rara vez se les ve si no se va expresamente a dónde ellos viven. 

Y así que me dispuse yo a darme una duchita, porque las horas de viaje cargado de cosas habían pasado factura, y me dispuse a ir a la universidad.


PXL Hogeschool

Suena a talla de camiseta, o a cualquier otra cosa que no sea una universidad, pero si, lo es. Bastante cerca de la residencia, lo primero que vi de esta fue el edificio de SOCIAL WORK, así que os podéis imaginar que como bienvenida, demasié. Me dirigí al edificio de los estudiantes (no se realmente si se llama así, pero yo aquí llamo a las cosas como creo que deberían llamarse) y pedí en información que me firmaran los papeles de recibimiento. Salió una chica que me hizo una foto para el carnet de estudiante, y cuando le pedí que firmase el papel, al no saber qué era, llamó al edificio donde me podían dar más información al respecto. Al no poder ayudarme, decidió acompañarme al sitio en cuestión, y me hizo flipar, porque en mi universidad (y me atrevo a decir que casi en cualquiera de España) me hubieran respondido un ”vuelva usted mañana”.



En el sitio en cuestión me dieron información sobre la universidad y además me concertaron una cita al día siguiente con mi coordinadora, Ivette, que estaba reunida en ese momento.

Al día siguiente me reuní con mi coordinadora, que me dio los nombres y contactos de mis profesores y además me hizo un tour por mi facultad. Quedé fascinado con el edificio pero sobretodo con la amabilidad y buen trato de quienes allí trabajan.

Durante ese día y los siguientes me dispuse a contactar con mis profesores. Primero en persona, pero decidí pasarme a email cuando la mayoría me decían que les enviase un email. Aún no he recibido respuesta de 3 profesores, pero del resto (un total de 7 asignaturas) ya se lo que tengo que hacer: no ir a clase y trabajar en casa. Por una parte me gusta la idea, por otra me hubiera gustado conocer a mis compañer@s de clase belgas, pero ir a una clase cuyo idioma no entiendes es una pérdida total de tiempo.

De la residencia y la ciudad os hablaré próximamente… ¡No tengo tiempo pa na!

Hoy ni zanguer ni na... Os quiero chupipandi!

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