O lo que es lo mismo: ¡Bienvenidos a mi mundo!
Mi nombre es Juande y soy ese tío guapo que veis a vuestra izquierda (o a la derecha de la pantalla, importantísimo matiz). Tengo 20 años, aunque por poco tiempo, y este es mi 3º año como estudiante de Grado en Trabajo Social en la Universidad de Almería (lo que viene siendo la UAL).
Ahora os estaréis preguntando, ¿Qué hace este tío tan elegante? ¿No se habrá dado cuenta de que todavía es 30 de diciembre o sigue así vestido desde nochebuena? ¡Pues nada de eso! Estoy tan elegante porque la ocasión lo merece. Desde este momento estáis en mi blog, en el que va a ser mi mundo durante los próximos meses, casi 5 concretamente (ampliables si encuentro al amor de mi vida en tierras flamencas). Y es que desde el próximo 10 de febrero seré #UnAlmerienseEnHasselt gracias a la beca Erasmus con la que fui agraciado hace unos meses. Todavía no me creo que la consiguiese, porque debo reconocer que la competencia era dura, pero el caso es que... ¡Es mía!
Ya no recuerdo ni el día en que me enteré de que estaba entre los 4 seleccionados de mi facultad/centro adscrito/pedanía dejada de la mano de Dios. Lo que si recuerdo es todo el tiempo que ha pasado hasta aquí, hasta estar a 41 días de mi gran sueño.
Os debo confesar que el día que la recibí me eché a llorar. Ahora lo pienso y hasta me hace reír, porque no lo hice de felicidad. Mi casa atravesaba una situación económica compleja, y yo veía que mi única oportunidad de ser de esa selecta secta de estudiantes internacionales se esfumaba. Mis padres me animaron a aceptarla, porque no estaba todo perdido, y efectivamente, no lo estuvo; unas semanas después mi padre encontró trabajo y ahora, con el primer mes de residencia pagada y la tarjeta de embarque en mi poder, se ve todo de otra manera.
Y os preguntaréis, ¿Qué me interesa esto a mi? Pues yo os lo cuento. Si estás aquí puede ser por tres razones: la primera, porque estabas buscando sexo freak en internet (supongo que algo de "Caballo se folla a..." o similar) y tu mierda de buscador te ha traído hasta aquí; la segunda opción, porque te vas de Erasmus a Bélgica (o te lo estás planteando) y estás buscando información al respecto; la tercera, porque me conoces o me admiras en secreto sin conocerme y te importo lo suficiente como para interesarte por mis vivencias en esta etapa de mi vida. En cualquiera de los casos, te agradezco que estés aquí, que te tomes la molestia de leerme y que me apoyes comentando mis entradas y compartiendo el contenido en redes sociales, pero os tengo que admitir que este blog también tiene su parte egoísta. A mi me encanta escribir, es una afición que practico desde hace años, y escribir mis experiencias sobre esta etapa que seguro me acompañarán toda la vida es también una forma de guardar mis recuerdos.
Hoy no os voy a contar mucho más. De momento no os puedo contar demasiado sobre Hasselt (que es la ciudad belga en la que estudiaré) porque solo se lo que he investigado en la red y lo que mis compañeros me cuentan desde allí. Este mes de espera intentaré contaros los trámites que he llevado a cabo hasta este momento, un poco de información sobre la ciudad y el país en el que pasaré estos meses y unos recursos prácticos que me han ayudado mucho. Si próximamente disfrutarás de una beca Erasmus, probablemente estás leyendo esto meses después de haber sido escrito. A ti te digo: no te preocupes. Yo no había tenido tarjeta de crédito nunca, no había hecho transferencias a través de internet, no había sacado un billete de avión... ¡Coño! ¡Si yo nunca he montado en avión! No se si me da miedo siquiera. ¿Y si le tengo fobia y monto un espectáculo estilo Marge Simpson antes de despegar? Pues bien, son cosas que pueden pasar, pero de eso se trata: de experimentar a través de ensayo-error, de ponerse límites y superarlos, de aparcar miedos y, sobretodo, de aprender y disfrutar.
Bienvenido a mi mundo. Nos vemos pronto.
Os debo confesar que el día que la recibí me eché a llorar. Ahora lo pienso y hasta me hace reír, porque no lo hice de felicidad. Mi casa atravesaba una situación económica compleja, y yo veía que mi única oportunidad de ser de esa selecta secta de estudiantes internacionales se esfumaba. Mis padres me animaron a aceptarla, porque no estaba todo perdido, y efectivamente, no lo estuvo; unas semanas después mi padre encontró trabajo y ahora, con el primer mes de residencia pagada y la tarjeta de embarque en mi poder, se ve todo de otra manera.
Y os preguntaréis, ¿Qué me interesa esto a mi? Pues yo os lo cuento. Si estás aquí puede ser por tres razones: la primera, porque estabas buscando sexo freak en internet (supongo que algo de "Caballo se folla a..." o similar) y tu mierda de buscador te ha traído hasta aquí; la segunda opción, porque te vas de Erasmus a Bélgica (o te lo estás planteando) y estás buscando información al respecto; la tercera, porque me conoces o me admiras en secreto sin conocerme y te importo lo suficiente como para interesarte por mis vivencias en esta etapa de mi vida. En cualquiera de los casos, te agradezco que estés aquí, que te tomes la molestia de leerme y que me apoyes comentando mis entradas y compartiendo el contenido en redes sociales, pero os tengo que admitir que este blog también tiene su parte egoísta. A mi me encanta escribir, es una afición que practico desde hace años, y escribir mis experiencias sobre esta etapa que seguro me acompañarán toda la vida es también una forma de guardar mis recuerdos.
Hoy no os voy a contar mucho más. De momento no os puedo contar demasiado sobre Hasselt (que es la ciudad belga en la que estudiaré) porque solo se lo que he investigado en la red y lo que mis compañeros me cuentan desde allí. Este mes de espera intentaré contaros los trámites que he llevado a cabo hasta este momento, un poco de información sobre la ciudad y el país en el que pasaré estos meses y unos recursos prácticos que me han ayudado mucho. Si próximamente disfrutarás de una beca Erasmus, probablemente estás leyendo esto meses después de haber sido escrito. A ti te digo: no te preocupes. Yo no había tenido tarjeta de crédito nunca, no había hecho transferencias a través de internet, no había sacado un billete de avión... ¡Coño! ¡Si yo nunca he montado en avión! No se si me da miedo siquiera. ¿Y si le tengo fobia y monto un espectáculo estilo Marge Simpson antes de despegar? Pues bien, son cosas que pueden pasar, pero de eso se trata: de experimentar a través de ensayo-error, de ponerse límites y superarlos, de aparcar miedos y, sobretodo, de aprender y disfrutar.
Bienvenido a mi mundo. Nos vemos pronto.
