miércoles, 19 de marzo de 2014

St. Patricks Day: cualquier excusa es buena para una fiesta

Cuando estás de Erasmus, cualquier excusa es buena para montar una fiesta, y si tienes a dos irlandesas (de las del norte, pero irlandesas al fin y al cabo) la celebración del Día de San Patricio es algo que estás obligado a vivir.

En nuestro caso, las motivadas Alyson y Amy empezaron la noche anterior decorando la living room con guirnaldas y otras cosas típicas del día, incluída una marioneta de cartón de Leprechaun, el duende que buscó el caldero de oro debajo del arco-iris.

Vestir verde era algo básico. Durante la noche pudimos disfrutar bebidas verdes y aprendimos el baile típico del día, o algo que se le parecía. Como no podía ser de otra forma, acabamos la noche en el Irish Pub, un bar regentado por irlandeses y típicamente irlandés que estaba literalmente a reventar, difícil de entender con los precios (5 euros por una pinta) pero el ambiente era inmejorable.

Gracias Alyson y Amy por compartir con nosotros vuestro día preferido! :)

lunes, 17 de marzo de 2014

Laundry, lo más coñazo del erasmus

Si hacer la colada en casa es de por si un coñazo (y eso que a muchos suertudos nos las hacen) estar de erasmus y hacer la laundry, que es lo mismo pero más cool, es todavía peor. No te creas lo que viste en Jersey Shore: si después de lavar tu ropa no vas a darte rayos uva no es lo mismo.

En Hasselt es especialmente aburrido lavar tu ropa, ¿Por qué? Porque si vives en una residencia de estudiantes tendrás que ir a algunas de las muchas lavanderías que hay repartidas por la ciudad. Es un detalle incomprensible para cualquiera; de hecho hay otras residencias de estudiantes en Diepenbeek que tienen sus propias lavadoras, pero en nuestro caso no es así. 

Pues bien, la lavadora, dependiendo de en qué lavandería la hagas, te costará entre 3,50 y 4 euros si quieres poner una de 7 kilos (que para la ropa de una semana, a no ser que te cambies diez veces al día, es más que suficiente). Las hay de más (10 y 14 kilos en otras), que para compartir con más personas compensa, aunque en mi opinión es mejor lavar menos ropa en una lavadora pequeña, pero para gustos, colores.

Como es lógico, en cada lavandería hay máquinas con jabón y suavizante, pero siempre es mejor llevarlo de casa (por el precio y la cantidad, ya que en la máquina te dan una dosis escasa). Lo que no es recomendable es comprar refrescos o cualquier comestible de los que venden en las máquina (Letizia lo sabe bien) porque suelen llevar años ahí.

La secadora es lo más complicado. Es como una lotería: a veces funciona bien y a veces no. Cuesta 0.50 céntimos por 8 minutos, y como te imaginarás con este tiempo no es suficiente; si funciona bien, con 16 minutos es suficiente, pero en ocasiones (y también dependiendo del tejido predominante de la lavadora) debes ponerla 3 o 4 veces como mínimo.

Lo bueno es que mientras la ropa está lavándose (cada lavado dura unos 30 minutos) puedes aprovechar para ir a comprar o echar un vistazo a alguna tienda del centro. El factor socializador de la lavandería también es famoso: la segunda vez que fui conocimos a una española que estaba buscando trabajo aquí. ¡Cosas de "la laundry"!

lunes, 10 de marzo de 2014

Un mes viviendo en Hasselt

Hace exactamente un mes me encontraba dentro de un tren, camino a la ciudad en la que viviría los próximos 5 meses. Han parecido unos pocos días, pero lo cierto es que ya he cumplido la quinta parte de mi Erasmus, y aunque en parte me alegra porque me siento muy cómodo, en otra parte me disgusta porque me da la sensación de que esta experiencia será intensa y corta.

Vivir como Erasmus es algo bastante diferente a como en un principio yo pensaba. Tras unos meses colaborando con la asociación de estudiantes internacionales de mi universidad (ESN), mi concepto acerca de irse a estudiar a otro país era bastante diferente, tanto que no sabría ni explicar las diferencias, aunque las hay. 

Vivir en una residencia está teniendo sus cosas buenas (la integración desde el minuto uno, que siempre haya alguien con quien poder hablar y pasar tiempo juntos, la comodidad de no tener que limpiar las zonas comunes y especialmente el precio, ya que es mucho más barata que cualquier estudio) pero también sus cosas malas. De esta última resaltaría el micro-mundo que se crea dentro de la residencia, a veces llegando a distorsionar una experiencia que a priori parece que te va a llevar a practicar mucho el inglés. Difícil con el ghetto greco-vasco-andaluz que tenemos aquí montado, pero me gusta. 

La universidad tampoco ha cumplido del todo mis expectativas. Pensaba que, como cuele ocurrir en mi universidad, habría más control o seguimiento a los estudiantes, y nada de eso. La mayoría de profesores se han limitado a vomitarme unas pautas a seguir para realizar un trabajo y nada más. "Si tienes dudas me puedes escribir a mi correo" te dicen después de ir a buscarles al salir de una clase porque no te responden a los emails que les enviaste hace dos semanas. Fantástico.

También me gusta la distancia porque solo pueden recorrerla los corazones que tienen motor propio; los que vienen empujados por los intereses se quedan en el camino. Los 1.700 kilómetros que separan Almería y Hasselt han dado para mucho en este mes que hoy cumplo aquí, y no me cabe duda de que seguirán dando. La distancia con Almería, y especialmente con los almerienses, me está ayudando a conocer un poco más a fondo como realmente soy, y de momento no tengo ninguna queja. El nivel de relajación al que estoy sometido en este país es algo que nunca había experimentado. Sin enfados. Solo con gritos que vienen seguidos de carcajadas. Las únicas prisas: para pillar un tren. Unas "vacaciones" que necesitaba. Una pausa.

Todo sea dicho, echo de menos, además de muchas cosas, a muchas personas. El otro día compartíamos impresiones en la "living room" y parece que a todos nos pasa algo parecido: echamos en falta que alguna gente nos hable más a menudo y no lo hacen por si estamos ocupados. De verdad, es genial que consideréis que pueda estar viviendo la vida loca y no tenga tiempo ni para mandaros un abrazote, pero también me gusta leeros (ya que a algunas no puedo ni veros) y lo necesito. Nunca dejéis de escribirme porque penséis que no tengo tiempo para vosotros; lo tengo, y aunque quizás no pueda hacerlo coincidir con el vuestro, tendréis noticias mías. Si queréis.

Un mes como #UnAlmerienseEnHasselt y deseando que el siguiente tarde mucho en llegar.

sábado, 8 de marzo de 2014

One-day trip: Dinant

Vivir como Erasmus en cualquier sitio es una oportunidad perfecta para poder decir en el futuro que conoces un país a la perfección, y ese es el objetivo de #UnAlmerienseEnHasselt.

Primera vista de Dinant
En nuestro afán por gastar un GO PASS cada mes (ya os contaré más extensamente qué es esto), el viernes 7 de marzo, con el sol de frente, nos pusimos a las 9 menos cuarto de la mañana camino a Dinant, una ciudad pequeñita en Valonia (la parte francesa) cuya fotografía es una de las que más aparecen en las guías de viaje de Bélgica.

La ciudad tiene básicamente dos atractivos: la catedral de Notre Dame (que si bien no tiene nada que envidiarle a otras iglesias de la zona, no tiene nada que ver con la parisina) y los miles de saxofones en cada esquina de la ciudad. Es bastante pequeña (todas las casas están concentradas a las orillas del río y no se extienden demasiado) pero tiene varias esquinas bastantes interesantes.

La catedral es mucho más atractiva por fuera que por dentro, aunque merece la pena visitarla por dentro, ya que tiene varias perspectivas bastante interesantes, pero lo cierto es que para los españoles, que estamos ya hartos de iglesias barrocas cubiertas de oro, no tendrá ninguna sorpresa.

 



Lo de los saxofones también tiene su sentido: resulta que un tal Adolpe Sax, inventor del saxofón, nació aquí, y los habitantes han sabido sacarle provecho y poner un saxofón en cada sitio donde cabía. Esto no es del todo así habitualmente, pero al parecer hasta finales de año habrá en la ciudad una exposición especial de saxofones tamaño Hulk, cada uno representando un país de la Unión Europea; aunque debo reconocer que si todos representan a su país igual que el español, lo más probable es que no os sea posible adivinar a cuál pertenece cada uno sin mirar las inscripciones al pie. De todas formas es algo visualmente agradable y bastante gracioso para la típica foto de turista.

La ciudad cuenta también con una especie de fortificación en lo alto de una colina de piedra (justo a la espalda de la iglesia) con unas cuevas que parece bastante interesante, pero la entrada costaba 8 euros (11 euros con espectáculo de Mickey, no me preguntéis que es) y estos erasmus no se lo podían permitir, así que dimos una vuelta y pusimos rumbo a Leuven.

¿Queréis saber más de Dinant? Tenéis dos opciones: buscas en internet o entrad en mi cuenta de instagram para ver el reportaje que hice de la ciudad.

El ghetto en Dinant (falta Electra, que hace la foto)

martes, 4 de marzo de 2014

Semana 4: ahora Juande es Juando

Much@s me habéis pedido que actualice el blog, y eso me alegra mucho. Os tengo que contar muchas cosas, pero antes quiero empezar por la razón que me ha llevado a alejarme de este blog (y de las redes en generak) durante estas semanas; unos días antes de venir a Bélgica decidí que quería descansar, en muchos sentidos, y alejarme no solo físicamente de Almería, mi querida Almería. Durante estos días me he querido mucho, me he cuidado, y me he limitado a contaros un 1% de todo lo que pasaba por este país, o más bien, en mi micromundo dentro de este país. No os puedo decir que estuviera adaptándome, porque ha sido lo más sencillo gracias a la gente con la que comparto residencia, pero también he necesitado mi tiempo para ser yo.

Bueno, al lío! Durante estos días he hecho muchas cositas. He ido a Lieja, he cumplido 21 años, he empezado mis trabajos de la universidad, he ido a Gante y al carnaval de Maastrich.

Con mi nueva familia en Lieja (25/02)
De Lieja (o Liege como a mi me gusta llamarla) os puedo contar poco. Fuimos directamente desde la estación a un centro comercial en el que había un Primark. Ahí pasamos todo el día. A la vuelta, nos paramos en una cafetería bastante normalita a tomar algo, luego en el carrefour y directamente a la estación, obra del chapucero Calatrava, además. Y ese fue básicamente el viaje a Lieja, que debo reconocer que no dependió de mi. Sabéis que soy un turista nato, pero llevaba muy pocos días aquí para imponerlo. Lo bueno de todo esto es que me compré una gorra en H&M que me quedé con ganas de comprar en España, y además, ¡Con descuento especial!

Patinando sobre hielo (17/02)
También he tenido tiempo para ir a patinar sobre hielo, y es que aquí es muy barato (unos 5 euros patines incluidos y sin límite de tiempo). La actividad la organizó la PXL (o como decimos los andaluces, la "PE EQUIH ELEH") para que los estudiantes internacionales nos relacionásemos entre nosotros, y esa fue mi razón de ir. Salió como esperaba: allí conocí a chicas de la residencia KS51, a dos catalanas y a dos polacas, que viven en un piso. Después, estas últimas cuatro y algunos de Studho (mi residencia) nos fuimos a tomar algo a Dusartplain (que es una plaza con 4 pubs, muy famosa pero no la única zona de fiesta en Hasselt) y confraternizamos un poco. Son gente muy maja, y desde entonces hemos quedado varias veces, incluso para viajar. Está bien conocer a más gente a parte de la que vive en mi residencia, siempre es un punto a favor y una forma gratificante de vivir una verdadera experiencia Erasmus.

Ambientazo en la BBQ (20/02)
Esa misma semana, la asociación de estudiantes internacionales AES organizó en la Universidad de Hasselt una barbacoa. Costaba 4 euros para los miembros y 8 para los no miembros, así que decidí aprovechar y hacerme miembro (8 euros), y amortizar la tarjeta en el futuro. Eso si, os debo decir que incluso si no lo hago, la cena compensó: mucha comida, mucha bebida y muy bien ambiente. El único inconveniente es que el campos de la UHasselt está en Diepenbeek, un pueblo a unos 15 minutos del centro de Hasselt. Mucha gente fue en bici, pero dos catalanas, dos americanas y yo decidimos ir en autobús (2 euros). Después de la barbacoa fuimos a casa de una chica en un barrio del pueblo. A la vuelta había fiesta en una discoteca junto al campus, pero decidimos volver, y al ser miembros de la AES el autobús nos costó 8 euros (en vez de los 12 euros habituales).

Y así sin pensarlo, me hice mayor. Mi primer cumpleaños fuera de casa estuvo bien. Eché mucho de menos a los míos, pero fue diferente. La noche del 21, mis compañeros de residencia (en especial una vasca un poco petarda) me prepararon un bizcocho, y me sentenciaron que no bajase a la Living Room hasta que me avisaran. Cuando lo hicieron me encontré globos, velas y el bizcocho-tarta, pero sobretodo mucho amor. Y lo agradecí, porque necesitaba sentirme especial, y me sentí, mucho, y es algo que les quiero agradecer a tod@s, pero especialmente a Nerea y Leti, que me huelo, fueron las artífices del momento. Unas vascas para compensar a las que me dejé en Almería :)

Así lucía mi puerta al día siguiente de mi cumpleaños (22/02)

Foto de rigor nada más llegar (falta Ewelina!)
Y el mismo día de mi cumpleaños, ¿Qué mejor que un viajecito? Pues rumbo a Gante que nos pusimos. Fui con la gente de la KS51, las catalanas y una de las polacas. La ciudad es muy bonita. Durante la mañana, fuimos desde la estación a un parque bastante guay, y de ahí a los dos museos principales de la ciudad: el de arte moderno y el de arte clásico. El primero no lo recomiendo si no sois unos hipsters, aunque debo reconocer que hice fotos bastante interesantes para instagram. El segundo está bastante bien, pero no lo disfrutamos demasiado porque estábamos deseando ir al centro de la ciudad. Las entradas de ambos valen 2 euros (para menores de 26) así que en mi opinión mereció la pena.

La ciudad es muy interesante, y lo bueno es que se ve en un día. Lo peor es el tren, que desde Hasselt fueron unas 2 horas y media, pero como madrugamos mereció la pena. Ya os contaré más de la ciudad, aunque también podéis ver un montón de fotos de Gante en mi perfil de instagram.

Ya más recientemente, concretamente este domingo, y para poder llenar el vacío que las vascas han dejado en la residencia en su viaje a Alemania, decidimos poner rumbo al carnaval de Maastricht, bastante famoso en la zona. Yo, ataviado con mi delantal de gitana y una peluca rojo zorrón, recorrí junto a la gente las calles de Maastricht, y debo reconocer que su carnaval es bastante diferente del nuestro. Para empezar, adornan casas y ventanas con motivo de la fiesta, y no solo en la capital, también en los pueblos. Sus trajes son muy diferentes de los nuestros (muchos colores, muy chillones y muy abrigados). Pero bueno, ¿Para qué os voy a contar esto pudiendo ver mi reportaje del carnaval en mi perfil de instagram? Os dejo un adelanto:


Y como no todo podían ser viajes, también ha habido tiempo para recibir cositas de España: un paquete de la mama con embutidos, vino, chucherías y naranjas de mi padre, y una carta de mi chupipandi con unos calcetines "abriguicos" (que diríamos por allí) y un lápiz de pingüino. Gracias de corazón a mi mama y a mis niñas, que me hicieron mucha ilusión ambas cosas.



Y esto es todo. Antes de nada, disculpas por no informar antes de cómo iba mi vida aquí, pero podéis comprobar por vosotr@s mism@s que no me ha ido nada mal. Intentaré actualizar el blog con más frecuencia, y sobretodo contaros esas pequeñas cosas que os interesan tanto si vais a venir de Erasmus a Hasselt. Para despedirme, me quedo con la foto que el día de mi cumpleaños me tomó Jen, una escocesa que vive en la residencia KS51. Me apodó "Birthday boy" y este fue su regalo:

Birhtday boy (22/02)
Os echo mucho de menos. Espero que sea mutuo. Besos de #UnAlmerienseEnHasselt

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