miércoles, 9 de abril de 2014

Viaje a París

Cuando supe que venía de Erasmus a Hasselt me puse 3 objetivos: París, Amsterdam y Londres. La semana pasada taché el primero tras cumplir el deseo que pedí cuando tiré una moneda al río Sena en 2010; volver a París.

Notre Dame desde el puente del amor
Disfrutar de una beca Erasmus es una oportunidad para poder conocer diferentes países en el entorno del país en el que residas. Con la suerte de que Bélgica está en el corazón de Europa (o más bien de la Unión Europea) junto a las catalanas Carla y Marta, el vierrnes 27 nos pusimos rumbo a Francia en un autobús de la compañía Eurolines (de la que os hablaré en otra entrada). Por 33 euros ida y vuelta (tasas incluidas) y con salida y vuelta desde la estación de Bruselas Norte, disfrutamos de 4 días y 3 noches. Nos alojamos en el Hostal Blue Planet, a menos de 2 minutos de la estación de metro Gare de Lyon, por 15 euros la noche.

El primer día, después de hacer el check-in, aprovechamos para subir por el río Sena andando hasta Notre Dame y ver toda la zona del Barrio Latino, Pantheon y La Sorbona. Por la noche pasamos por el Hotel de Ville y no pude evitar convencerlas para ver la Torre Eiffel de noche, una experiencia que no puedes dejar pasar si vas a la ciudad del amor, especialmente los primeros cinco minutos de cada hora hasta el amanecer, cuando la torre se ilumina con luces de flash.

Montmatre y El Sagrado Corazón
El segundo día, y sin apenas descansar, mientras las chicas hacían cola para subir a Torre Eiffel, yo, que ya subí en 2010 al anochecer y no quería cambiar ese gran recuerdo (ni pagar los cerca de 12 euros que cuesta llegar hasta arriba) decidí bajar por el río Sena hasta el Parlamento y acabar visitando el Museo d'Orsay. Tras sortear tres rumanos que intentaban engañarme con el truco del anillo (fingir que se te ha caído un anillo que ni siquiera está cerca de dónde tú has pasado para intentar robarte) crucé por el Puente de los Inválidos hasta los Campos Eliseos, pasé por la Oficina de Turismo y visité El Obelisco, dónde había quedado con las chicas. Por la tarde, después de hacer un picnic en los campos, visitamos el Arco del Triunfo y volvimos a Notre Dame a intentar subir a la torre, sin éxito (hay que entrar 45 minutos antes de cierre) y repetimos fallo en El Pantheon. Acabamos la tarde en los Jardines de Luxemburgo y la noche en la zona del Centro Pompidou.

A la salida del Museo del Louvre
El tercer día tuve la ocasión de completar mi tarea pendiente en París: visitar el Palacio de Versalles. Emocionado por la grandiosidad de su interior y exterior, volvimos en el mismo tren que nos trajo (poco más de 6 euros ida y vuelta para jóvenes y unos 45 minutos de viaje) para, por la tarde, visitar Montmatre, el Sagrado Corazón, la Cafetería de Amelie y la zona del Mouline Rouge. Ya de vuelta al hostal y sin pies, debido a la cercanía, decidí pasar por la Plaza de la Bastilla, de la que queda poco de la Revolución Francesa.

El último día aprovechamos la mañana para visitar a la Mona Lisa en el Museo del Louvre, aunque yo me quedo más con La Coronación de Napoleón, un cuadro majestuoso incluso para, los que como yo, no tenemos ni idea de arte.


París me ha hecho recordar mis años de instituto, ya que la primera vez que visité la ciudad fue de viaje de estudios. A ellos, quienes siguen presentes en mi vida a través de facebook y de quienes no se nada desde hace años, va dedicada esta entrada. Gracias por los buenos momentos y mucha suerte en la vida :)

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