viernes, 16 de mayo de 2014

Viaje a Budapest y Viena

Viajar durante tu erasmus no aparece en el contrato de estudios, pero debería ser una asignatura oficial con créditos si no es una obligación para ti. Lo de ir a países que estén cerca de donde vives es un deber, pero la opción de visitar países que desde el tuyo saldrían más caros, también es buena.

Y ahí nos fuimos el 2 de mayo desde el aeropuerto de Charleroi hasta el de Budapest por 86 euros en mi caso (hubieran sido 64 si me hubiera esperado dos horas, así que no hagáis la reserva a la desesperada), más 5 euros de taxi desde la estación de tren de Charleroi al aeropuerto y otros 5 euros desde el aeropuerto de Budapest hasta la ciudad.

Monumento a los Judíos fusilados en la II G.M.
Y como no hay viaje sin drama, nada más bajarnos con nuestras maletas y llegar a un hotel llamado "Day & Night Party Hostel" (que sabíamos que era el hotel porque ponía el número en la puerta) nos vemos en la calle a las 00:30 del día 3 de mayo porque, según nos dicen "hubo un problema con hostalbookers.com y dio más habitaciones de las disponibles". Nuestra fianza en la mano y gracias por venir.

Tras dos horas y media dando vueltas por otros hostales y apartamentos, sin éxito, dimos con los huesos en casa de unos brasileños hospitalarios (no cualquier persona abriría su casa a las 3 de la madrugada para que 10 personas la invadieran) que nos dejaron dormir repartidos entre salón y habitaciones en condiciones bastante agradables, debo decir. 

A la mañana siguiente búsqueda de hostal, desayunito y puesta en marcha, y debo reconocer que el cambio fue a mucho mejor: nos encontramos con un hostal renovado y prácticamente en pleno centro de Budapest, el GOODMO, muy recomendable si visitais la ciudad.

Puente de las Cadenas al fondo
Y ya si, nos pusimos rumbo al Central Market, la Ciudadela, el Castillo de Buda. y el Bastión de los Pescadores A la vuelta a Pest a través del Puente de las Cadenas, pasamos por Váci Utca, la calle comercial repleta de tiendas para deleite del turisteo. Por la noche fuimos de fiesta a un sitio llamado Instant, que no recomiendo en sábado, porque la mezcla entre el sofocante calor humano y la estrechez de sus pasillos lo hace un sitio poco confortable.

El segundo día, 4 de mayo, guiados por mi amigo Momo que está trabajando en la ciudad, vimos la Cafetería de Sissi, la Basílica de San Esteban, la Ópera y la Avenida Andrássy. Tras ir a la estación de tren a comprar los billetes para Viena (29 euros ida y vuelta), parada obligatoria en el Parlamento, bajada por el Danubio, parada en el monumento a los judíos fusilados en la Segunda Guerra Mundial y por último visita a la Sinagoga Judía. 

Plaza de los Héroes

El lunes 5 de mayo volvimos a subir por el Danubio hasta el Parlamento y tras ver a la guardia real hacer una danza bastante cómica a sus puertas, llegamos hasta la Isla de Santa Margarita, donde una fuente de chorros de agua al ritmo de la música nos recibió. A eso de las 14:00 nos pusimos camino a lo que en mi opinión fue lo mejor del viaje: las termas de Budapest. Más de 4 horas de culto al cuerpo entre baños de agua caliente, fría, saunas, vapor... Una experiencia que nunca olvidaré.

Mercado Central
Después de visitar la Plaza de los Héroes y pasar por Váci Utca para hacer unas compras de última hora, vuelta al hostal y visita al Danubio de noche (aunque la próxima vez la haré antes de las 00:00, hora en que apagan las luces de los monumentos, aunque no dejó de ser bonito ver la silueta de los edificios) y confirmación del mito de los italianos.

Con respecto a la comida y demás, debo reconocer que Budapest es una ciudad bastante barata a la hora de comer, aunque el ejemplo de los kebabs (menos de 2 euros) es poco válido, ya que los que puedes encontrar por la calle son la mitad de grande que los típicos que encuentras en España. Si que es cierto que la bebida de marca (Heineken por ejemplo) es mucho más barata y en general comer también, pero si no te alejas de la zona centro y de las tiendas 24 horas, pagarás precios muy similares a los que puedes encontrar en España.

Ya el día 6, con el cansancio de varios días acumulado, nos dirigimos a Viena para ver la ciudad en una visita express. Tras llegar al Labyrinth Hostel y encontrarnos unos locales comerciales convertidos en hostal, nos pusimos a dar vueltas por la ciudad: Ringstrasse, Ópera, Parlamento, Ayuntamiento, Universidad... Por desgracia no pudimos visitar ningún palacio, pero debo reconocer que la escapada a Austria fue una idea genial y que la ciudad me fascinó.

Y ahora, con la mente puesta en Londres el próximo 21 de mayo... ¡Nos vemos!

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